miércoles, 24 de octubre de 2012

El espacio liso y el espacio estriado, según Deleuze y Guattari.


"Y siempre que se produce una acción contra el Estado, indisciplina, sublevación, guerrilla o revolución como, acto, diríase que una máquina de guerra resucita, que un nuevo potencial nomádico surge, con reconstitución de un espacio liso o de una manera de estar en el espacio como si fuera eso (Vhiho recuerda la importancia del tema sedicioso o revolucionario "ocupar la calle"). En ese sentido, la respuesta del Estado es estriar el espacio, contra todo lo que amenaza con desbordarlo. El Estado o se ha apropiado de la máquina de guerra sin darle la forma del movimiento relativo: por ejemplo, con el modelo fortaleza como regulador de movimiento, y que fue precisamente el obstáculo que encontraron los nómadas, el escollo y la defensa contra la que venía a estrellarse el movimiento turbulento absoluto. Y a la inversa, cuando el Estado no logra estriar su espacio interior o contiguo, los flujos que lo atraviesan adquieren necesariamente el aspecto de una máquina de guerra dirigida contra él, desplegada en un espacio liso hostil o rebelde (incluso si otros Estados pueden introducir en él sus estrías). Esa fue la aventura de China que, hacia el siglo XIV, y a pesar de su gran nivel técnico en navíos y navegación, es apartada de su inmenso espacio marítimo, ve entonces cómo los flujos comerciales se vuelven contra ella y se alían con la piratería, y sólo puede reaccionar con una política de inmovilidad, de restricción masiva del comercio, que refuerza la relación de éste con una máquina de guerra (Deleuze y Guattari, Las mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, p.390)

"Es más, todavía habría que tener en cuenta otros espacios: el espacio agujereado, cómo comunica de manera diferente con el liso y con el estriado. Ahora bien, lo que nos interesa son los pasos y las combinaciones, en las operaciones de estriaje, de alisado. Cómo el espacio no deja de ser estriado bajo la presión de fuerzas que se ejercen en él; pero cómo también desarrolla otras fuerzas y segrega nuevos espacios lisos a través del estriaje. Incluso la ciudad más estriada segrega espacios lisos: habitar la ciudad en nómada, o en troglodita. A veces bastan movimientos, de velocidad o de lentitud, para rehacer un espacio liso. Evidentemente, los espacios lisos no son liberadores de por sí. Pero en ellos la lucha cambia, se desplaza, y la vida reconstruye sus desafíos, afronta nuevos obstáculos, inventa nuevos aspectos, modifica los adversarios. Nunca hay que pensar que para salvamos basta con un espacio liso" (ob.cit. p. 506).